viernes, septiembre 09, 2011

Primer mes en Québec

Hoy se cumple un mes de nuestra llegada a la ciudad de Québec. A esta hora hace 30 días estábamos en la etapa final del vuelo entre Santiago de Chile y Toronto, todos durmiendo.
Ayer me estuvo rondando por la cabeza todo el día el tema de que se cumplía el primer mes. Es raro, muy raro; una mezcla de sensaciones donde prima justamente la falta de sensaciones. O de intensidad quizás. Sí, de intensidad. Es como que todo lo vivido ha sido más suave de lo que esperábamos. No sé si puedo explicarlo. Creo que lo escribo más para mí, en un intento de desahogarme, que para que lo lean.
¿A qué me refiero con falta de intensidad? Con el tema de haber adelantado el viaje unas semanas por la oferta que conseguimos en los pasajes terminamos sumergidos en una vorágine para poder organizar todo y subirnos al avión, vorágine que nos consumió todo el tiempo y la energía, con lo que terminé subiendo al avión con la sensación de algunas cosas inconclusas, lamentando no haber visto de nuevo a alguna gente antes de irnos, de no haber podido disfrutar realmente los últimos días en nuestra casita y no haber podido disfrutar también a la familia lo suficiente. Quizás es normal y me hubiera pasado igual aunque nos fuésemos un mes despues, qué se yo.
Tenía muy presente en ese momento lo que contó Romi de que se largó a llorar cuando subió al avión, preguntándose qué estaban haciendo... Tampoco fue así nuestro caso. El avión puede ser un momento libre, por decirlo de alguna forma, si uno viaja solo, pero no con 3 niños. Y eso que se portaron excelente! El bebé fue medio llorón y molesto en el vuelo Córdoba-Chile y en el de Toronto-Québec, pero en el vuelo largo Chile-Toronto se portó excelente y durmió como un angelito. Tomás y Pilar se bancaron los tiempos de espera en los aeropuertos, no se pelearon, jugaron tranquilos y disfrutaron viajar por primera vez en avión.
"Bueno", pensé yo, "quizás el momento de tener un momento de calma y realmente darme cuenta que nos fuimos sea una vez allá". Pero ese momento es como que nunca llegó aún. En el aeropuerto nos esperaban nuestros amigos Christian y Marina. Nos alojamos en su casa los primeros días, pero como somos muchos queríamos conseguir urgente nuestra casa, para no molestarlos de más. Afortunadamente conseguimos nuestro lugar mucho más rápido de lo previsto, pero de nuevo eso llevó a andar a las corridas para la mudanza. Dirán ustedes, por qué mudanza, si recién llegan y tienen que llevar las valijas nomás... Nooooo. Les cuento. Nuestros amigos están totalmente locos. Con la excusa de querer renovar parte de su departamento, nos regalaron sommier y colchon para nosotros (nada de 1.40 metro de ancho, es un King, o Queen, o algo así), la heladera, lavarropas, secarropas, microondas, una mesa plegable, televisores (si, en plural) e infinidad de cosas que nos venían juntando. Asi que fue una mudanza realmente.
Después nosotros completamos el equipamiento con una mesa y sillas que compramos por $ 40, unos sillones que nos regalaron y están buenísimos, etc, etc.
Una vez mudados, tampoco hubo mucho tiempo. Faltaban días para que comience el ciclo lectivo y había que buscar escuela para los chicos. Afortunadamente encontramos una muy buena cerca de casa, pero no tenían lugar para Pilar, asi que nos mandaron a otra (también cerca, a unas 17 cuadras de casa). Resulta que ni siquiera tuvimos que llenar papelería, con lo que les enviaron de la primera escuela ya estaban inscriptos.
Luego empezaron las clases (sí, antes que pregunten, los busca el clásico bondi amarillo de las pelis), y ahí estamos apoyándolos con sus tareas en francés. Creo que la escuela ha sido uno de los momentos en que más emotivo he estado. Los que tienen niños saben de las primeras semanas de adaptación cuando están empezando la guardería o el jardín de infantes, y lo que cuesta dejarlos e irse cuando es el primer hijo/a. No se compara la sensación con dejar a tus hijos, ya más crecidos, en un lugar donde no hablan su idioma, los primero dias me iba con un nudo en el estómago, aunque unos pocos días después ya están como peces en el agua a pesar de entender sólo algunas pocas cosas, pero se comunican, juegan y aprenden.
Curiosidad de las escuelas acá: para la meriendo de la mañana, sí o sí deben llevar frutas, verduras, legumbres o queso. Nada de galletitas o algo así. Hoy Tommy llevó junto con una fruta un poco de cereales y no se los dejaron comer.
¿Extrañamos? SIIIII. A la vez parece que nos vinimos ayer y que hace siglos que estamos acá (excepto al hablar en frances, ahi se nota que no deberíamos estar acá jajajaja). Son tantas las cosas nuevas, las diferencias en cómo se hacen un montón de cosas acá, que hay veces que uno se siente un boludo bárbaro (Viktor Navorski en "La Terminal", un poroto!).
En los niños es en quienes más se notan los cambios de ánimo. Mati nos sorprendio, es tan chiquito que uno no sabe qué le pasa por la cabecita, pero las primeras veces que usamos Skype desde acá se volvía loco al ver a la familia en la compu... Increíble.
Y Tommy y Pily tienen sus vueltas. Un día te dicen que ya están acostumbrados a los horarios y lo tranquilo que es acá, y hasta te quieren convencer de que ya manejan a la perfección el idioma (Tommy ayer saltó con unos comentarios sobre la forma de pronunciar correctamente la "r" que nos dejaron con la boca abierta) y al día siguiente lloran desconsolados diciendo que quieren volverse porque extrañan la familia y sus amiguitos. De hecho, Pily el otro día decía que no se volvería sino que se traería toda la familia para acá, y que lo que no le gusta es que andar en el auto le da mucho sueño porque todos manejan muyyyyyy despacio :) (con lo cual estoy de acuerdo, a la velocidad que manejan y con caja automática, calculo que es muy probable que me dé un infarto por aburrimiento en cualquier semáforo. Encima, los semaforos son eteeeeernos). Eso sí, el fin de semana andaban boludeando acá cerquita nomás a la madrugada algunos pibes con el pie medio pesado sobre el acelerador... Se escucharon unas terribles aceleradas en un motorcito de unos 4 litros de cilindrada según calculo).
Las primeras semanas teníamos un agotamiento increíble, hasta que noté que es el esfuerzo por entender cuando me hablan... parece una tontera, pero por ejemplo el dia que tuvimos la reunión informativa en el Ministerio de Inmigración y después un paseo guiado de 3 hs por la ciudad pensé que me moría de puro agotamiento, en determinado momento directamente dejé de prestar atención y me dediqué a mirar simplemente el paisaje, porque me explotaba la cabeza.
También hemos aprovechado mucho para llevar los chicos a la plaza, a jugar, ya que se termina el verano y después se viene el fresquete, asi que queremos que lo disfruten lo máximo que puedan.
Con los horarios de los niños y su escuela, ahora es como que vamos teniendo un ritmo un poco más normal, falta solamente que yo empiece a trabajar para completar el ciclo. Y ahi seguro vuelve el agotamiento por el idioma, pero con los cursos de francés espero ir aprendiendo rápido también.
En general siempre tratamos de prever todo lo que pueda ocurrir y esperar un panorama pesimista. Y en parte por cómo nos veníamos preparando, y en gran parte por ayuda de los amigos, todo ha transcurrido hasta ahora muchísimo mejor de lo que nos podíamos imaginar, y eso también hace que estemos más tranquilos.

3 comentarios:

Estefanía dijo...

feliz primer mes!

Fede dijo...

Gracias Estefi!!!

Di dijo...

Aunque les sigo desde hace mucho nunca hice algun comentario, pero creo que la ocasion lo amerita, feliz 1er mes.... me alegro mucho que vuestros planes les este saliendo super bien y su adaptacion en camino, nosotros estamos en la etapa 1 y nos ayuda bastante toda la info que han incluido, adicionales a todos los demas bloggs que estamos suscriptos. Espero que en breve les pueda decir, nos vemos en breve..
un abrazo y siguen cosechando exitos
Di

PD: disculpen por la falta de acentos, pero esta compu es un bajon.