Bueno, la verdad es
que en este momento ya me siento en condiciones de escribir algo coherente y de
hacer una conclusión de nuestro viaje.
Nos fuimos de viaje a
visitar a nuestra familia y amigos a Argentina por 5 semanas y 3 días para la
época de las fiestas… un viaje...
laaaaaargo! Y antes que nada quiero agradecer
Dios y a las oportunidades que nos presenta la vida que han permitido
que ese sueño también se hiciera realidad!
Preparamos nuestro
viaje con casi 9 meses de anticipación, o sea en marzo del 2012 ya teníamos
decidido que las próximas fiestas las pasábamos con nuestros seres queridos.
O sea que imagínense la ilusión con la
que planeamos hasta los últimos detalles y las expectativas que teníamos no
solo al llegar sino al volver, no solo de nosotros, sino también de los otros.
Wow! Son muchas cosas! Para nosotros a
nivel inmigración significaba un viaje bisagra en el que decidíamos si nos
quedábamos acá o tal vez pensábamos en volvernos a nuestra Córdoba querida.
El viaje:
Quebec-Toronto-Santiago de Chile-Córdoba… 17 horas!
5 valijas, 2 carry-on, dos bolsos
y dos mochilas… ¡Un amor! Los chicos se
portaron bien, dentro de todo y durmieron toda la noche en el viaje largo (Toronto-Santiago, casi 11 horas). Bueno en realidad Mati lloró
1 hora en cada viaje al comienzo… y bueh! Teníamos tanta emoción!
Nuestro primer shock
fue en Toronto cuando de repente
empezamos a escuchar gente hablar en español alrededor nuestro y cuando llamaron
a embarcar lo hicieron en Francés, inglés y español J.
En el avión, cuando ya
estábamos cerca de Córdoba íbamos adivinando cuál era cada ciudad, Villa Carlos
Paz, La Calera, Mendiolaza, etc… y así nos sentíamos cada vez más cerquita de casa.
Nos habíamos preparado para lo peor, o sea teníamos miedo que con todo lo que
llevábamos nos hicieran pagar cosas en la aduana de Argentina o nos molestaran con
tonteras. Llevábamos 5 cámaras de fotos,
nuestras notebooks y una cantidad de ropa y juguetes y pavadas alucinante! Pero
la verdad es que cuando llegamos nos preguntaron: “¿De dónde vienen?”. -De
Québec, contestamos. -“Ok, sr, ¡pase!”. ¡Eso fue todo! Buscamos las valijas,
pasamos por el último escáner y empezamos a correr por el pasillo y ya veíamos
la multitud de gente del otro lado. Por lo menos a mí, ¡el corazón casi se me
sale del cuerpo! La primera persona que vi fue a mi amiga del alma, Elo! ¡Qué
abrazo, no podía soltarla ni parar de llorar! Después Carola, mi mami, Lo y mi
mami postiza (suegra) Silvia… ¡qué emociones más fuertes! Estaba toda la
familia, hermanos cuñados, sobrinos, padres. ¡No faltaba nadie! ¡Que felicidad
tan grande!
Hicimos una logística
de vehículos y partimos del aeropuerto. No tengo ni idea de quién cargo nuestro
equipaje ni dónde estaba… perdí absoluto control de ciertas cosas.
Ese día a la mañana
había tomado la comunión mi sobrino más grande, Agus, así que esa misma noche
ya empezamos con la farra! Jajaja.
El segundo shock fue
el tema de la temperatura, veníamos de -10°C y en Córdoba el día de navidad por
ejemplo hizo 45°C de sensación térmica. ¡Un horror! ¡Temperaturas terribles!
Fede y Tommy se pasaron la primera semana sintiéndose mal, con dolor de cabeza
y sofocados. Al principio a lo único que atinábamos era a estar recostados.
Pero en los días
sucesivos a nuestra llegada, por más calor que hiciera, ahí verdaderamente
empezaba lo más lindo. ¡Qué lindo que es estar con los afectos! Eran
encuentros, encuentros y más encuentros con la familia, con amigos de la vida,
del cole, de la universidad, del alma… Asado va, asado viene, empanadas, pizzas…
comimos todas las cosas ricas que siempre amamos. Salimos como nunca en nuestra
vida. Todo el mundo nos quería agasajar de alguna manera. Eso fue un mimo en el
alma muy grande. Después del desgarro que significa emigrar… ¡realmente lo
necesitábamos! Necesitábamos disfrutar tiempo de calidad, charlar de todas las
cosas que pasaron en este año y medio (que a nosotros nos parecen como si
fueran 5), tanto a nosotros como a los otros. Ponerse al día y hablar de pavadas como
siempre. Tomar mate con criollitos con dulce de leche…. ¿Qué más se puede pedir?
El tercer shock muy MUY
grande fue el tema de los precios. No sólo nos impactó el aumento impresionante
de hacía un año y medio a esta parte sino el monto en valor absoluto. A ver,
uno acá en Québec va al súper y hace una
compra de 150 mangos y vuelve con 5 bolsas más o menos allá en Córdoba eso se
va en unas Coca-colas, pan, jamón y queso para hacer unos sándwiches. Al
principio fue muy fuerte porque para nosotros acá algo caro es de 39 mangos… ¡allá
se te van 100, 200 ó 300 pesos como si nada! Con el tema de la inflación real
del 30% anual es impresionante como la gente se va acostumbrando de forma
pasiva (porque en realidad no hay nada que uno pueda hacer más que seguir
ajustando el cinturón L)
Algunas cosas estaban
todavía más caras que acá, transformándolas a dólares y todo. Yo la verdad es
que no entiendo como hace la gente, Bah! Ahora entiendo mejor el stress de la
gente y el stress que teníamos nosotros también antes de venirnos.
Definitivamente, la frustración de la gente en la calle, el desencanto y la
impotencia se trasluce en sus rostros y en su manera de actuar. En muchos
negocios nos atendieron mal, por ejemplo. Eso para nosotros fue muy notorio.
El tema del tránsito, ¡ufffff!
¡Qué horror cómo se maneja en Córdoba. El tráfico súper desordenado y descontrolado.
La gente súper agresiva al volante. Yo siempre odié manejar, ¡siempre! Que cosa
fea. De todas maneras no pude manejar mucho porque cuando lo intenté salí de la
casa de mi suegra con el auto de mi mami y en 30 metros choqué un auto
estacionado. No podes! Y bueno, son cosas que pasan ¡Por suerte se lo dejamos
como nuevo al Dunita!
El sábado antes de
viajar festejamos mi cumple y el de mis concuñados capricornianos. ¡Lo pasamos
re lindo! El día siguiente terminamos de armar las valijas porque el lunes ya
nos volvíamos. Vinieron muchísimas personas a saludarnos, fue una linda
despedida. Pedimos, en general, que no vayan al aeropuerto al día siguiente
porque cuando nos vinimos por primera vez fue muy desgarrador así que esta vez
preferimos que sea una despedida más tranqui! ¡Y así fue! Nos acompañaron mi
mami y mi hermana, Pao y Nico, los hermanos de Fede, con Sil. Lo mismo se me hizo un nudo en la garganta
pero esta vez fue menos fuerte que la primera.
Hay una cosa que es natural
de la vida: con la distancia y el tiempo hay relaciones que se afianzan, otras
que se diluyen y otras que se cortan. ¡Es así, es la vida! Este viaje también
nos sirvió para darnos cuenta de eso y para saber a dónde estamos parados y
quienes nos siguen en esta aventura y quienes nos han dejado ir. Yo creo que
cada uno resuelve las pérdidas de la mejor forma posible y ninguno igual al
otro. También algunos que no han estado de acuerdo con la emigración y que han
puesto una distancia entre nosotros. Seguramente tenemos la capacidad de
entenderlos pero eso no significa que no nos duela su ausencia. Nosotros y nuestros
hijos ya no seremos los mismos, tendremos frustraciones, logros y experiencias
en nuestras espaldas que harán que nunca más podamos estar en el mismo lugar,
tanto por las cosas y espacios que perdimos como por los que ganamos. Por
supuesto que en esencia somos los mismos y es a partir de ahí que logramos conectarnos
con quienes saben que siempre será la misma. Como le puse hoy a mi amiga Juli: la vida es
un espiral y nunca nos arrepentiremos por probar las cosas pero si por no
hacerlo. En ese camino estamos.
El viaje de vuelta
duro 29 horas. Tuvimos 8 horas de espera en el Aeropuerto de Chile. Con el cansancio
que teníamos, Fede y los chicos se durmieron un siestón como de 3 horas así
que no estuvo tan duro. Además, casi casi que volvimos con más equipaje que el
que llevamos, ya que trajimos cosas que antes no pudimos, más unas cuantas
cosas nuevas como recuerdo que aquí no conseguiríamos.
Cuando llegamos acá,
el montículo de nieve que había delante de la casa superaba el metro y medio…
pero los autos no tenían ni un copo de nieve! Días después nos comentó e dueño
de la casa que él y su esposa habían limpiado los autos y la entrada! Benditos
sean! Jajajaja!
No hacía tanto frío, llegamos con sólo -7 grados, pero la semana siguiente hubo días de -41 de sensación térmica!!! Ese fue nuestro cuarto shock… de nuevo el shock térmico.
No hacía tanto frío, llegamos con sólo -7 grados, pero la semana siguiente hubo días de -41 de sensación térmica!!! Ese fue nuestro cuarto shock… de nuevo el shock térmico.
El quinto y último
shock fue recuperarnos del golpazo de estar solos, tantos días nublados, el frío, volver a la rutina… Y en ese estado de
confusión es cuando uno se plantea tantas cosas de la e/inmigración, del idioma y
de qué está haciendo uno acá y con su vida. Y después de aproximadamente un mes
yo me di cuenta de que en realidad es tan fuerte y tan lindo lo que tenemos
allá que lo que tengamos acá tiene que valer mucho mucho la pena como
para no pensar en volverse. Ahí es cuando uno se replantea si de lo que trabaja
realmente le gusta, si es feliz, si la casa a donde vive le gusta, la ciudad,
manejarse con el idioma, la escuela de los nenes, las amistades, las oportunidades, la soledad... Saber que no
es necesario quedarse a donde uno está y como está es parte del crecimiento y
son cosas que acá podemos hacer. Acá podemos reinventarnos. Ya dimos un paso de 10 mil km… podemos dar
unos cuantos más en búsqueda de mejorar nuestro bienestar y por nuestra
felicidad. Podemos ser felices a donde
nosotros queramos, sólo depende de nosotros. Nunca se dan todas las cosas al
mismo tiempo. La perfección no existe. A mí me parece que lo importante es
tener los valores en claro, tener en claro por qué nos vinimos a vivir a Canadá
y ser consecuentes con ese camino. No es una tarea fácil. Uno viene con una
inercia que es necesario frenar y acomodar los tantos para poder seguir
buscando el camino.
Este viaje fue un
viaje bisagra. Fue lo necesario para que nos obligue a poner en la balanza
todas las variables y valores para evaluar si el camino es el correcto. El
tiempo y la distancia nos hacen valorar el aquí ahora y nuestras relaciones que
nos recuerdan de dónde venimos.
¡Nos vemos prontito!
Coty

8 comentarios:
Hola Coty, recién leo lo del viaje. Yo creo que con los sucesivos viajes el siempre tema tan temido del aeropuerto se va haciendo mas pasable, la familia viene y uno va, y eso hace que para todos ya no se haga tan eterno. creo que emigrar ha sido para todas nuestras familias un constante sopesar en la balanza que es lo mejor, que es lo correcto, nadie tiene la respuesta certera, pero bueno, en nestro caso la respuesta la empiezan a dar el logro de los chicos a medida que crecen aquí, hay que darle tiempo al tiempo.
LEI LO QUE ESCRIBISTE. MUY REFLEXIVO, ME GUSTO. VEO QUE LA TIENEN CLARA Y QUE ESTE "VIAJE BISAGRA" VA A HACER QUE SE REPLANTEEN MUCHAS COSAS. Y ESO ES POSITIVO. "CAMINANTE NO HAY CAMINO...SE HACE CAMINO AL ANDAR..." VIVAN ESTA EXPERIENCIA A FULL, PORQUE LA SOÑARON DURANTE MUCHOS AÑOS. EL TIEMPO DIRÁ QUE PESA MAS EN LA BALANZA, QUE ES LO QUE REALMENTE LOS HACE FELICES. YO LOS ADMIRO PORQUE NO ES FACIL EL DESARRAIGO, Y EN UN RINCON DEL CORAZON ESPERO VERLOS ALGUN DÍA INSTALADOS DE NUEVO ACA ♥
Gracias Ale! Gracias mami!
Muy lindo poder leer lo que escriben con el corazón. Compartimos el nudo en la garganta, Incluso proyectamos en lo que nos sentimos reflejados.
Siempre llevaremos nuestra esencia donde vayamos, y lo interesante es dejarle a nuestra descendencia las raíces y las bases que nos hacen ser quienes somos, aunque vivamos en Alaska. Y si el camino más largo hacia Canadá ya lo recorrieron, será entonces cuestión de encontrar su lugarcito en el mundo, si es que aún no lo encontraron, el tiempo como dice Ale, es el que dirá.
Un abrazo muy grande!
Fer
http://ferynanicanada.blogspot.com.ar/
hola lei tu comentario,fuerte,pero igual tengo ganas de vivir esa experiencia,me encantaria ir a trabajar con mi esposo.tenes face?mirta
Fer, muchas gracias, y fuerza que ya están un pasito más cerca!
Mirta, muchas gracias también. Si tenés la inquietud, no te quedés con la duda! Podés contactarnos por acá siempre que necesites si tenés dudas o comentarios.
Hola chicos, he estado leyendo su blog, me está siendo de empuje para empezar este camino junto a mi novio. Tenemos ganas de irnos de Argentina ya que cada día nos indigna más todo.
Me gustaría estar en contacto con ustedes.
Saludos
Malena, con muchísimo gusto!
Te dejo mi mail: arq.csoria@gmail.com
Saludos,
Coty.
Publicar un comentario